Este es un paso muy importante para la tranquilidad de todos.

El cliente nos había enviado una lista con las cosas que quiere almacenar.

En esta verificación comprobamos que los objetos que físicamente se han recibido se corresponden con los que están en la lista.

Se etiquetan todos los objetos con la identificación del cliente para evitar confusión de estos.

En este paso también se verifican los volúmenes. O, si no se hubieran facilitado previamente, se miden.

 

Si esta medición fuera diferente de la contratada originalmente, se hace el ajuste correspondiente.

 

Entendemos que a veces es muy difícil calcularlo con exactitud. Por eso nosotros concedemos una franquicia de 200 litros.

Por ejemplo: Si un cliente contrata 4 m3 y cuando se mide en el almacén excede está cantidad en menos de 200 litros (4.2m3) no procedemos a hacer ajuste alguno.

Normalmente, si no hay diferencias en las cosas que realmente se han recogido respecto a las originalmente planteadas, no suele haber diferencias en la medición.

Las diferencias más habituales son causadas cuando se añade algún mueble más o se decida no guardar alguno.